Pedagogía Waldorf (segunda parte)
El niño en edad preescolar es por naturaleza un ser en movimiento, necesita estar activo. La educación Waldorf está dirigida a fortalecer y desarrollar la inteligencia del niño a través del hacer. Esto implica un aprendizaje participativo a través de la experiencia personal, ó en otras palabras un aprendizaje que se descubre a través de la actividad misma. Además esta inteligencia a través del hacer propicia el desarrollo de un auto control del movimiento, que es una capacidad básica que necesita adquirirse antes de que el niño inicie la educación escolar, es por esto que en los Jardines de Infancia Waldorf prevalece una cultura del "estar activo" que sustituye a la del "sentarte quieto".
Sin embargo, el dejar al niño en libertad, respetando su naturaleza activa, constituye un reto que requiere de maestros capaces de acompañarlo en este camino y de guiar de toda esta actividad este contenida dentro de límites sanos y aceptables para el desarrollo del niño, en este sentido el maestro Waldorf cuenta con dos herramientas educacionales que pueden ayudarlo a responder a este reto: el uso de la imitación y el ejemplo, y el ritmo y la repetición. De esta manera el niño es acompañado en su descubrimiento de si mismo y de su entorno, creando un balance entre la autoconfianza y la autoafirmación, y las necesidades de los otros.
El principio pedagógico fundamental es el de aprender a través de la imitación y el ejemplo. Para todos los que hemos tenido la oportunidad de estar cerca de niños pequeños y acompañarlos durante su desarrollo es un hecho el que ellos están constantemente en movimiento, imitando todo lo que observan a su alrededor, son como una esponja y absorben todo lo que perciben de su entorno para luego plasmarlo en su acción.
Existe un balance muy sutil pero maravilloso relacionado con el acto de imitar, por un lado esta es una actividad de la individualidad (el niño escoge libremente hacer algo de acuerdo a sus necesidades internas, sin recibir ningún tipo de directriz por parte del adulto). Por otro lado está también el deseo de unirse a otro individuo (una experiencia de tu y yo, un intercambio saludable entre el yo y el nosotros). Esto contribuye al desarrollo de una conducta social positiva y al mismo tiempo fortalece la identidad personal y la autoestima. El niño entonces entra en lo que sería la ética dentro de lo individual, que es una cualidad muy importante y necesitada en lo tiempos que vivimos. El problema de reconocer que somos una individualidad y también miembros de una comunidad es un reto muy moderno, y la educación Waldorf comienza a ayudar al niño a ocuparse de esto desde el kindergarten, proporcionándole habilidades sociales necesarias para dicho fin. La imitación es una de las facultades propias del niño pequeño que le permite comprender y conocer el mundo a través del hacer.
Esta necesidad que tiene el niño por imitar lo lleva a seguir la dirección del adulto sin necesidad de ser obligado para dicho fin, es por esto que los maestros que tienen a su cargo la educación de niños pequeños tienen una gran responsabilidad, ya que deben ser seres humanos dignos de ser imitados, el niño no solo imita lo que el maestro hace frente a él sino que a su vez imita su disposición, su actitud hacia la vida, es por esto que dentro de los seminarios que capacitan a los educadores Waldorf se enfatiza la importancia de la auto educación y auto desarrollo del maestro, ya que solo así el rol que cumplirán podrá ser asumido con responsabilidad, haciéndolos ejemplos valiosos y merecedores del respeto y la confianza de los niños. Adicionalmente es importante el que los niños tengan la posibilidad de vivenciar actividades dignas de ser imitadas y que para él guarden un sentido. Habría entonces que preguntarse cuáles serían estas actividades con sentido? El niño pequeño necesita comenzar a entrar en las leyes que rigen su entorno de manera gradual, no olvidemos que llegó al mundo hace poco tiempo y aún no cuenta con un bagaje de experiencias que le permitan comprender simplemente a través de conceptos, el requiere comenzar desde lo más simple pero que encierra un gran sentido para él y que a su vez le abre las puertas de la vida en sí misma. En este sentido las actividades domésticas, en las que el niño puede participar de una secuencia lógica donde hay un principio y un fin, y en las que durante el proceso puede a su vez encontrarse con el mundo y desarrollar su propia corporeidad, son las más indicadas. El trabajo diario preparando los alimentos, cuidando el entorno, cosiendo, barriendo, lavando, ordenando, preparando la tierra, sembrando, cosechando, etc., ofrece suficientes oportunidades para el aprendizaje de nuevas destrezas y una dirección positiva para la necesidad del niño de estar activo a través del hacer. El niño participa lleno de entusiasmo y se regocija cuando por ejemplo sentado a la mesa con sus compañeros come el pan delicioso que el mismo preparó. Además en el proceso adquiere y aprende muchas habilidades involucradas en la “ciencia doméstica”: cortar, medir, verter, pesar, etc.. La imagen del adulto trabajando actúa como un imán para el niño, y el maestro tiene todo muy bien organizado para que los niños puedan fácilmente participar en la actividad. Hoy en día muchas madres trabajan fuera de casa lo que hace imposible el que puedan ofrecerle a sus niños la oportunidad de participar en estas actividades dentro del seno del hogar. Es por esto que el espacio y riqueza de experiencias que el Jardín Waldorf ofrece a los niños, se hace cada vez más valioso e indispensable para que puedan desarrollar una relación autentica con la vida.
Otro aspecto fundamental de este aprendizaje a través de la imitación, es el reconocimiento de la importancia del juego para el desarrollo del niño. Cuando el niño juega, imita situaciones de la vida diaria, el niño se mueve, está activo, ocupado recreando a través de su imaginación y su fantasía todo lo que observa y percibe de su entorno, y en el momento en que lo recrea a través de su juego, entonces lo comprende. Los juguetes son sencillos, sus formas más que expresan sugieren, para asegurar la libertad y el despliegue creador de la fantasía infantil. La imitación no es una facultad que se aprende, esta surge naturalmente del interior del niño y cada niño imita de una manera única e individual lo que percibe de su entorno, de esta manera a través del juego libre (no dirigido), el niño tiene la posibilidad de encontrar su propia relación con el mundo que le rodea y en el proceso aprende también a socializar, a establecer su espacio, a reconocer el espacio de los demás y a crear un espacio común desde el cual algo nuevo puede surgir a través del intercambio social. Es por esto que gran parte del tiempo que los niños pasan en el Jardín de Infancia Waldorf, está dedicado al juego libre. En el juego libre, el niño elabora las experiencias tenidas por el contacto con su medio ambiente, en esta práctica aprende, sin que se le empuje a una intelectualización prematura.
En el Jardín de Infancia Waldorf la planificación de la actividades a realizar con los niños se lleva a cabo a través de ritmos diarios, semanales, y mensuales cuidadosamente estructurados, estos ritmos se repiten reafirmando en el niño la seguridad de que cada vez que llega al jardín de infancia la secuencia de actividades será la misma, (la que él espera), esto le da al niño mucha seguridad en sí mismo y en su entorno, facilita el aprendizaje a través del hacer, contribuye a su bienestar físico y a su vez con la repetición se generan hábitos que se establecen con rapidez sustituyendo a la necesidad de negociar ó dar instrucciones para que el niño entre en una u otra actividad, ya que literalmente es llevado por la corriente generada por la repetición y el ritmo diario. En la estructuración del ritmo diario, se toma en cuenta la respiración del niño, actividades de expansión en donde el niño tiene libertad para hacer lo que desea como por ejemplo el juego libre son seguidas por actividades de concentración, dirigidas por el maestro. De esta manera se crea un balance saludable ya que el niño por un lado tiene el tiempo para expresar libremente su actividad propia y por el otro lado cuenta también con el tiempo para encontrarse dentro de los límites que conlleva el formar parte de un grupo. Además esta experiencia temprana de orden y regularidad constituye una semilla para la futura autodisciplina del adulto.
Una enseñanza intelectual directa no se lleva a cabo en un Jardín de Infancia Waldorf, no hay ejercicios de lectura, ni un libro de tareas de matemáticas. Al niño se le permite comprender el mundo a través de sus sentidos y ser participe del mismo por medio del movimiento, haciendo y jugando. Se reconoce que una de las tareas de la temprana infancia consiste en lograr un dominio saludable de las destrezas del cuerpo; juegos de dedos y rondas infantiles, ayudan a desarrollar la coordinación y contribuyen a la formación del lenguaje. Estos juegos constituyen además una base para el aprendizaje de las matemáticas en el futuro, relacionando el contar rítmico, con movimientos del cuerpo los cuales forman una base muy valiosa para los números y el ritmo. De manera similar, la transformación de un objeto en otro durante el juego libre proporciona una base concreta para la más abstracta manipulación de símbolos que implica el aprendizaje de la lectura. La concentración requerida para escuchar diariamente el cuento, cultiva en el niño la capacidad de escuchar y prestar atención, tan necesitada en la etapa escolar.
En la educación Waldorf las etapas de desarrollo no son omitidas ni aceleradas, existe una confianza en el desarrollo del niño de acuerdo a los patrones de la naturaleza y al sello de su propia individualidad. Adicionalmente al trabajo que los maestros realizan con los niños, en el kindergarten waldorf existe un estrecho contacto con los padres, ya que la semilla plantada por el maestro no puede dar fruto sin la colaboración de los padres. En este sentido los Jardines de Infancia Waldorf cuentan con una escuela para padres, charlas pedagógicas regulares y talleres varios.
Pedagogía Waldorf (primera parte)
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