Pedagogía Waldorf en el jardín de infancia
Con el comienzo del nuevo milenio las expectativas en cuanto a la educación de los niños pequeños han ido en ascenso. Mientras más rápido son introducidos al mundo adulto, el tiempo que disponen para disfrutar y vivir su infancia a plenitud va en descenso de una manera acelerada. La desaparición de la infancia es un fenómeno contemporáneo y es el resultado de un desconocimiento de las verdaderas necesidades del niño, que conlleva a consecuencias nefastas para su desarrollo futuro.

Basado en un conocimiento profundo de las necesidades del niño, el Jardín de Infancia Waldorf lo acoge con respeto, reconociendo su individualidad y proporcionándole un ambiente hogareño, propicio para el despliegue de todas sus facultades innatas. Como resultado de este enfoque educativo tendremos en el futuro jóvenes adultos seguros de sí mismos, con aportes novedosos y valiosos para el mundo actual, producto de un pensar claro y creativo, llenos de iniciativa, sensibilidad social y con una vida emotiva rica y estable, todo esto fundamentado en un fuerte y activo sentido de lo que quieren realizar en la vida.

Desde el momento del nacimiento del niño trae consigo un impulso, un deseo de querer reconocerse así mismo y relacionarse con el mundo que le rodea, está completamente abierto hacia su entorno, por lo que las impresiones sensorias que recibe tienen un impacto profundo en su desarrollo físico, emotivo y cognitivo.

El niño pequeño tiene una confianza total en su medio ambiente lo que lo hace especialmente vulnerable a todo lo que sucede a su alrededor y debido a esta apertura aprende a conocer el mundo a través de sus sentidos. Es por eso que en los Jardines de Infancia Waldorf se tiene un cuidado muy especial por todo el ambiente que rodea al niño, proporcionándole en todo momento una riqueza de impresiones sensoriales que le permiten una relación auténtica con su entorno, brindándole oportunidades para contactarse con la naturaleza que le rodea a través de: juguetes que están hechos de material natural cuidando además la cualidad de sus formas, alimentos orgánicos y sanos, el uso de acuarelas y crayolas hechas con tintes naturales con las que el niño puede entrar en contacto con el brillo y la verdadera cualidad del color, el uso de cera de abejas para modelar, los colores suaves de las paredes, entre otros. Podríamos decir entonces que "nutrimos al niño a nivel sensorio" ya que todas estas impresiones sensoriales constituyen un alimento para su alma y modelan sus órganos internos, de la misma manera como los alimentos nutren al cuerpo físico. De esta manera el dicho popular: "dime lo que comes y te diré quién eres", puede ser igualado a "dime que tu niño percibe y experimenta y te diré quién será en el futuro".

Pedagogía Waldorf (segunda parte)
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