Con el comienzo del nuevo milenio las expectativas en cuanto a la educación de los niños pequeños han ido en ascenso. Mientras más rápido son introducidos al mundo adulto, el tiempo que disponen para disfrutar y vivir su infancia a plenitud va en descenso de una manera acelerada. La desaparición de la infancia es un fenómeno contemporáneo y es el resultado de un desconocimiento de las verdaderas necesidades del niño, que conlleva a consecuencias nefastas para su desarrollo futuro.

Basado en un conocimiento profundo de las necesidades del niño, el Jardín de Infancia lo acoge con respeto, reconociendo su individualidad y proporcionándole un ambiente hogareño, propicio para el despliegue de todas sus facultades innatas. Como resultado de este enfoque educativo tendremos en el futuro jóvenes adultos seguros de sí mismos, con aportes novedosos y valiosos para el mundo actual, producto de un pensar claro y creativo, llenos de iniciativa, sensibilidad social y con una vida emotiva rica y estable, todo esto fundamentado en un fuerte y activo sentido de lo que quieren realizar en la vida.

Desde el momento del nacimiento del niño trae consigo un impulso, un deseo de querer reconocerse así mismo y relacionarse con el mundo que le rodea, está completamente abierto hacia su entorno, por lo que las impresiones sensorias que recibe tienen un impacto profundo en su desarrollo físico, emotivo y cognitivo.